Los arenales atlánticos de arena fina y aguas turquesas que debes pisar

El archipiélago que custodia la entrada de la ría de Vigo despliega a lo largo de su vertiente oriental un mosaico litoral de extraordinaria pureza geológica y biológica, donde la blancura deslumbrante del cuarzo molido contrasta con la gama de azules y esmeraldas que tiñen el océano Atlántico. Más allá de las grandes concentraciones de visitantes que suelen congregarse en las inmediaciones del muelle principal, recorrer las diferentes playas Islas Cíes constituye un ejercicio de descubrimiento que exige comprender las particularidades geomorfológicas de cada ensenada, la dinámica de las mareas atlánticas y las características de sus fondos sumergidos para planificar una jornada costera adaptada a las preferencias de cada perfil de viajero.

Hacia el norte de la isla de Monteagudo se abre la cala de Figueiras, conocida históricamente como la playa de los Alemanes y consolidada como el principal arenal naturista del parque nacional. Resguardada de los vientos dominantes del norte por un espeso cinturón de pinos y formaciones de granito erosionado, esta orilla ofrece más de trescientos metros de arena de grano fino y una pendiente submarina suave y regular, lo que permite internarse en el agua con total tranquilidad durante los periodos de bajamar. Sus fondos arenosos salpicados de piedras sueltas albergan ricas comunidades de peces planos, como lenguados y rodaballos jóvenes, convirtiendo su orilla en un enclave privilegiado para el baño relajado y la desconexión visual frente al bullicio de los barcos de línea.

En el extremo opuesto del conjunto insular, accesible exclusivamente mediante embarcaciones autorizadas con permiso de fondeo o a través de visitas concertadas, se emplaza la isla de San Martiño o isla del Sur, que alberga en su ladera norte un arenal virgen de belleza sobrecogedora. Al carecer de conexión por pasarela o puente con las islas de Faro y Monteagudo, esta playa conserva un aislamiento absoluto donde la pendiente del lecho marino desciende de forma más pronunciada hacia el canal de salida de la ría. Las corrientes de marea en este sector son más enérgicas durante los cambios de ciclo lunar, por lo que los bañistas deben extremar la prudencia y atender al desnivel súbito de la arena, recompensando a cambio al visitante con aguas de una transparencia diamantina y una atmósfera de soledad atlántica inigualable.

Para los apasionados de la exploración subacuática con tubo y gafas, la pequeña cala de Cantareira, situada en la vertiente septentrional, y la contigua ensenada de Nuestra Señora, en la isla del Medio, representan los dos puntos neurálgicos más recomendados para la práctica del snorkel. A diferencia de las extensas planicies de arena abierta, estos enclaves presentan fondos mixtos dominados por bloques de roca granítica colonizados por densos bosques de algas pardas y laminarias. En estas grietas submarinas y bajo las plataformas rocosas encuentran cobijo pulpos, nécoras, sargos de buen porte, doncellas y lábridos de vivos colores que aprovechan el continuo movimiento de nutrientes generado por las corrientes de afloramiento para alimentarse a escasos metros de la orilla.

La oscilación de la marea, que en esta franja costera puede alcanzar desniveles verticales de hasta cuatro metros durante las mareas vivas de luna llena o luna nueva, modifica radicalmente la superficie transitable de estos arenales a lo largo del día. Conocer las tablas horarias de pleamar y bajamar permite anticipar la retirada de las aguas, momento idóneo para recorrer los bajos descubiertos y contemplar pequeñas pozas de marea repletas de anémonas y pequeños crustáceos, recordando siempre que las corrientes de retorno en los canales interinsulares exigen una natación prudente y el respeto escrupuloso a las zonas delimitadas para el baño seguro.

4 razones por las que ir a Ons

Si estás pensando visitar Ons el próximo verano y todavía no lo tienes claro, te vamos a dar nada menos que cuatro razones de mucho peso para ayudarte a tomar una decisión que, estamos seguros, será la de ir a isla de ons a vivir de primera mano esa experiencia de la cual todos están hablando.

  1. Por sus preciosas calas. Tienen, sin lugar a la duda, una magia especial ya que es un espacio de gran belleza. Son calas vírgenes, tal cual surgen en la naturaleza, sin obras ni construcciones. No hay coches ni casas alrededor, por lo que la tranquilidad es absoluta. La cantidad de gente que hay en ellas nunca es demasiada, ya que el número de visitantes en la isla está controlado y limitado. Las arenas son blancas o doradas y las aguas transparentes, pero incluso hay alguna cala rocosa para quienes prefieren este tipo de lugares.
  2. Por sus rutas de senderismo. No todos los que acuden a Ons lo hacen por la belleza de sus playas, o al menos, no exclusivamente por ellas. Las rutas de senderismo que recorren la isla son también altamente atractivas. Permiten llegar a los mejores lugares, aquellos que resultan  más bonitos y tienen las mejores vistas y disfrutar de cada paso en medio de un entorno natural cuidado, con una fauna y flora propios que te encantará descubrir.
  3. Por su influencia en la literatura y el cine. Series, películas y novelas se han inspirado en Ons y si eres fan de alguna de estas historias te encantará descubrir los lugares originales que se describen o se muestran en estas obras. Incluso puedes llevar algún mapa con los puntos señalados para descubrirlos más rápido y poder compartir las imágenes con tus amigos.
  4. Por sus restaurantes. Y es que playa y caminar tienen en común que dan mucha hambre. Y la mejor manera de combatir esa hambre es en los estupendos restaurantes que hay en la isla. En ellos vas a disfrutar de tapas, raciones y de comida a la carta. Todo con productos de proximidad, de hecho, muchos son fruto de la pesca que se produce en las mismas aguas atlánticas que se tienen delante. Si el agua te ha parecido fría, que sepas que esa temperatura es la que le da la mejor calidad a los productos de pesca y a los mariscos.

Cíes, unas islas llenas de historia

¿Sabías que está demostrado que hubo ocupación humana en las Cíes desde al menos la Edad de Hierro? La posición estratégica de estas islas ha hecho que se convirtieran en un refugio para quienes navegaban por estos mares, pero también en una zona estratégica desde la que era posible ver a los potenciales enemigos que se acercaban antes de que llegaran. De esta forma, se podían organizar estrategias defensivas sin que los barcos llegaran a la costa.

Con el cambio del milenio, en la Edad Media hubo un gran fervor religioso. Muchos religiosos abandonaban la vida social y se refugiaban en lugares alejados para la oración. La importancia medieval de las Islas Cíes radicó sobre todo en ser refugio para estos religiosos y místicos. Pero también había otras personas habitando la isla, sobre todo pescadores que se dedicaban a explotar las ricas aguas marinas de la zona.

Con el paso del tiempo, las Cíes llegaron a ser el punto de parada de muchos piratas, lo que hizo que los religiosos y muchos pescadores acabaran marchándose por miedo, siendo un lugar peligroso que era preferible evitar. Y ya a finales del XIX volvió a ser un lugar de pesca. Llegó incluso a tener una fábrica de salazones hasta que, de nuevo, comenzó a abandonarse. Y con la llegada de los años setenta fue redescubierta por los jóvenes que acudían a acampar libremente y disfrutar de la naturaleza. No siempre con respeto, lo que hizo que empezara a deteriorarse el ambiente.

Esto hizo que las autoridades tuvieran que meter mano en el tema prohibiendo la acampada libre y tomando medidas para poder proteger el entorno natural. Hoy, las Cíes forman parte del Parque Natural das Illas Atlánticas, Parque Natural de las Islas Atlánticas en castellano, junto con Ons y otras islas menos conocidas. Son un espacio natural protegido para aves, como las gaviotas patiamarillas que tienen allí su lugar de cría. Y también para algunas plantas. 

En el 2024 se batió el récord de visitantes en este parque natural, 451.000 personas lo visitaron. Y, la gran mayoría, lo hicieron durante los meses de julio y agosto. Conseguir que todas estas personas tengan una excelente experiencia y, a la vez, proteger el entorno, es todo un reto que solo se consigue con la colaboración de todo el mundo: visitantes y autoridades. Un reto que merece la pena conseguir.

Beneficios del turismo náutico en Galicia

Galicia es la comunidad con más kilómetros de costa en España. A nadie sorprende que el turismo náutico brille con intensidad en sus rías, villas marineras y puertos deportivos. Esta forma de viajar y descubrir destinos lejanos presenta numerosas ventajas, como su precio, más asequible que embarcar en avión o tren. Además, la compra de billetes barco Ons, San Simón o Sálvora, por citar unos ejemplos, incluye escalas que enriquecen esta experiencia sin alterar el coste final.

En cualquier aerolínea, el equipaje de mano debe facturarse y acarrea costes adicionales, sin mencionar el riesgo de pérdida. Viajar en barco permite librarse de estas molestias, pues el usuario no está obligado a facturar las maletas ni el equipaje de mano.

Otro beneficio del turismo náutico es la tranquilidad. En las travesías en catamarán, ferris y otras embarcaciones importa más el viaje que el destino, pues los pasajeros están en contacto con la brisa marina, los sonidos ambientales y el azul del océano Atlántico. Compárese todo ello con el estrés, las colas o las apreturas que son corrientes en un tren, por ejemplo.

Desplazarse en barco, pese a su imagen romántica y vintage, no conlleva privaciones de ningún tipo. Sus pasajeros disfrutan de televisión, conexión a internet, áreas infantiles y hasta espectáculos a bordo. Además, embarcar es muchas veces una necesidad, pues las Islas Atlánticas y otros enclaves aislados solo pueden visitarse por vía marítima.

Desde un punto de vista medioambiental, moverse en barco es preferible a otros medios de transporte. Sus emisiones de CO2 son menores, así como su impacto sobre la biodiversidad marina, entre otras razones.

Para los turistas con claustrofobia y las familias numerosas, los viajes náuticos ofrecen una mayor libertad e independencia que sin duda agradecerán. Además, los casos de aerofobia (fobia a volar) son mayores que los de nautofobia entre la población española.

Razones para visitar Cortegada, la isla con el mayor bosque de laureles

Integrada en el Parque Nacional marítimo terrestre islas atlánticas, Cortegada es un destino turístico de primer nivel, con una biodiversidad y patrimonio histórico que rivalizan con la oferta de actividades disponibles en esta isla.

Cortegada, a escasos metros de Vilagarcía de Arousa, es la única de las Islas Atlánticas que permanece accesible por tierra, además de por mar. En los periodos de bajamar se habilita un paso entre el puerto de Carril y el extremo noroccidental conocido como O Carril. Cruzarlo a pie es toda una experiencia para el público visitante y permite ahorrar en la reserva de billetes en barco, un gasto inevitable cuando se visitan las Cíes u Ons.

Además, Cortegada alberga el mayor bosque de laureles de Europa. Con dos hectáreas y media de extensión, esta masa verde y aromática, que además de Laurus nobilis posee cientos de líquenes y hiedras, deja atónitos a sus visitantes, acostumbrados al pequeño tamaño que alcanza esta planta en los patios y jardines domésticos.

Los amantes de la historia también tienen una cita en Cortegada, sede de las ruinas de la Ermita de la Virgen de los Milagros, que data de época medieval. En rigor, la isla ya se conocía en época romana. El autor latino Plinio el Viejo la menciona como «Corticata», mientras que los normandos le daban el nombre de Jacobsland. Aunque su donación al rey Alfonso XIII debió impulsar la construcción de una residencia, la idea no prosperó y en su lugar, provocó el abandono de los pocos habitantes de la isla.

Otra razón para descubrir Cortegada es el turismo activo. Son muchas las actividades que pueden practicarse aquí: piragüismo, kayaking, senderismo, etcétera. En concreto, los aficionados al trekking disponen de rutas interesantes que parten del puerto de Carril que abarcan los enclaves más turísticos de la isla y la costa madre.