¿Sabías que está demostrado que hubo ocupación humana en las Cíes desde al menos la Edad de Hierro? La posición estratégica de estas islas ha hecho que se convirtieran en un refugio para quienes navegaban por estos mares, pero también en una zona estratégica desde la que era posible ver a los potenciales enemigos que se acercaban antes de que llegaran. De esta forma, se podían organizar estrategias defensivas sin que los barcos llegaran a la costa.
Con el cambio del milenio, en la Edad Media hubo un gran fervor religioso. Muchos religiosos abandonaban la vida social y se refugiaban en lugares alejados para la oración. La importancia medieval de las Islas Cíes radicó sobre todo en ser refugio para estos religiosos y místicos. Pero también había otras personas habitando la isla, sobre todo pescadores que se dedicaban a explotar las ricas aguas marinas de la zona.
Con el paso del tiempo, las Cíes llegaron a ser el punto de parada de muchos piratas, lo que hizo que los religiosos y muchos pescadores acabaran marchándose por miedo, siendo un lugar peligroso que era preferible evitar. Y ya a finales del XIX volvió a ser un lugar de pesca. Llegó incluso a tener una fábrica de salazones hasta que, de nuevo, comenzó a abandonarse. Y con la llegada de los años setenta fue redescubierta por los jóvenes que acudían a acampar libremente y disfrutar de la naturaleza. No siempre con respeto, lo que hizo que empezara a deteriorarse el ambiente.
Esto hizo que las autoridades tuvieran que meter mano en el tema prohibiendo la acampada libre y tomando medidas para poder proteger el entorno natural. Hoy, las Cíes forman parte del Parque Natural das Illas Atlánticas, Parque Natural de las Islas Atlánticas en castellano, junto con Ons y otras islas menos conocidas. Son un espacio natural protegido para aves, como las gaviotas patiamarillas que tienen allí su lugar de cría. Y también para algunas plantas.
En el 2024 se batió el récord de visitantes en este parque natural, 451.000 personas lo visitaron. Y, la gran mayoría, lo hicieron durante los meses de julio y agosto. Conseguir que todas estas personas tengan una excelente experiencia y, a la vez, proteger el entorno, es todo un reto que solo se consigue con la colaboración de todo el mundo: visitantes y autoridades. Un reto que merece la pena conseguir.