Desde que los investigadores estadounidenses Warren McCulloch y Walter Pitts desarrollaron su modelo de neuronas artificiales, el desarrollo de las IAs ha crecido a un ritmo vertiginoso. Su papel en sectores e industrias clave para la economía actual es ya indiscutible. De ahí que las principales universidades y centros de estudio dispongan de programas y curso desarrollo inteligencia artificial.
De las distintas formas de clasificar estos programas informáticos, la más desconocida es aquella basada en su capacidad para razonar con lógica, interpretar la información según el contexto o desarrollar proyectos desde cero; en resumen, en la inteligencia de las inteligencias artificiales (valga la redundancia).
Conforme a esta clasificación, la superinteligencia artificial, súper IA o ASI (por las siglas de artificial super intelligence) está en el pináculo evolutivo de esta tecnología. Demuestran conciencia y autonomía propia, pueden pensar de forma independiente, tomar decisiones y resolver problemas de extrema dificultad, y reúnen otras capacidades y destrezas que superan en casi todos los aspectos a sus creadores humanos.
Un escalón por debajo de esta IA se encuentra la inteligencia artificial general, fuerte o AGI (artificial general intelligence) sería comparable —si bien la ciencia computacional no ha llegado a semejante nivel— a los asistentes virtuales y chatbots conversacionales más avanzados del mercado. Son programas con habilidad para aprender, comprender y realizar tareas de importancia. Los registros y coloquialismos del lenguaje humano no escapan a su entendimiento, y por ello son útiles en tareas de asistencia.
Por último, la IA débil, estrecha o ANI (narrow intelligence) corresponde al estado actual de la inteligencia artificial. El término fue acuñado por el informático John McCarthy a mediados del siglo pasado, y su grado de inteligencia permite a estos sistemas reconocer imágenes, responder a cuestiones difíciles, identificar patrones (p. ej., filtros antispam basados en IA) o desenvolverse en juegos de lógica como el ajedrez.