El comprar madera en galicia rara vez es una transacción impersonal y apresurada. Para quien busca el material que dará forma a un mueble, sostendrá un tejado o se convertirá en el suelo de una casa restaurada, el proceso es más bien una peregrinación. Es un viaje que comienza no en un polígono industrial, sino en las conversaciones de aldea y las carreteras secundarias que se adentran en el corazón verde y húmedo de la región.
El comprador no busca un simple proveedor, sino un «serrador», un artesano cuya familia a menudo lleva generaciones trabajando con los árboles de los montes cercanos. Su destino es el aserradero, una construcción funcional donde el aire huele intensamente a resina, serrín y tierra mojada. Al llegar, el estruendo de la sierra mecánica da la bienvenida, un sonido que es la banda sonora de la transformación de la naturaleza en un recurso noble. Apilados en el exterior, enormes troncos de roble (carballo), castaño y pino esperan su turno, mientras en el interior, tablas y vigas ya cortadas reposan, secándose lentamente y adquiriendo el carácter que solo el tiempo puede otorgar.
La elección del material es un diálogo. El comprador explica su proyecto, sus necesidades de durabilidad, color y acabado. El dueño del aserradero escucha y asesora con un conocimiento profundo, casi íntimo, de su producto. Conoce la procedencia de cada lote, las virtudes de un castaño curado durante años frente a la robustez de un roble centenario. Recorre con la mano la superficie de una tabla, señalando la dirección de la veta, la ausencia de nudos, explicando cómo se comportará la madera con la humedad o el paso de los años.
El comprador participa activamente en la selección. Toca la madera, siente su peso, su textura, y busca la pieza perfecta cuya veta cuente la historia que él quiere continuar. No se lleva solo un material de construcción; adquiere una parte del paisaje gallego. Cada tabla de castaño o viga de carballo lleva consigo la esencia de los bosques de los que procede. Al cargar la madera en su vehículo, el comprador sabe que ha completado un ritual esencial, asegurando que el alma de Galicia, fuerte, noble y duradera, se integre para siempre en su hogar.